viernes, enero 16, 2009

La otra razón de la crisis del gas


Uno de los usos esenciales del gas natural en el Planeta es el de posibilitar la calefacción que otrora garantizara el carbón y, más allá, la madera, mientras hubo bosques suficientes. El Gas Natural ha sido el último hidrocarburo en incorporarse al llamado “mix energético global” – básicamente tras la segunda guerra mundial -, y hoy es un elemento importante, además de para permitir la supervivencia en las latitudes del Norte, también en la garantía de suministro eléctrico y, sobre todo, de importantes sectores industriales, especialmente en los países más ricos del Mundo.

Las reservas conocidas de Gas Natural, que aún hoy se queman en parte en los yacimientos de petróleo por falta de infraestructuras para su aprovechamiento – “gas flaring” -, están más concentradas que en el caso del petróleo. Concretamente tres países: Irán, Qatar y Rusia albergan casi un sesenta por ciento de las mismas, destacando de lejos Rusia, con un tercio de los depósitos mundiales, pero también creciente consumidora de ese recurso.

Los mayores descubrimientos de Gas Natural de la historia tuvieron lugar en los años setenta del pasado siglo, una década después de los registrados para el petróleo, de tal manera que desde los años ochenta los hallazgos de nuevas reservas se han aproximado al creciente consumo anual. El geólogo Jean Lahèrrere, cofundador de la Asociación para el Estudio del cenit del petróleo y del gas, estima que, teniendo en cuenta la tendencia declinante del tamaño de las reservas descubiertas, y haciendo la advertencia de la mala calidad de los datos que ofrecen los diferentes países, podría existir un techo histórico de producción de gas natural en la década de 2020, para posteriormente, siguiendo el modelo de la curva de Hubbert, declinar. Sin embargo, conviene tener en cuenta que, por la experiencia acumulada, se considera que las tasas de decrecimiento de los yacimientos de gas natural son sustancialmente mayores que las existentes en los pozos de petróleo.

En el caso de la Europa Occidental, exceptuando el caso de Noruega – cuya producción aún podría ascender durante algunos años más – el resto de países tiene una producción declinante o estabilizada, dependiendo cada vez más del exterior, según Euan Mearns, analista de www.theoildrum.com. Especialmente significativo es el declive del Reino Unido, desde el año 2000, con tasas importantes de descenso, lo que hace a este país muy vulnerable para el futuro en ese aspecto.

Por su parte, Rusia bombea hoy la mitad del Gas de tres yacimientos gigantes, descubiertos hace cuarenta años, y ya en declive, orientándose claramente sus esfuerzos actuales en el desarrollo de costosos proyectos en zonas del este siberiano, como nos recuerda el investigador Bengt Söderbergh, de la Universidad de Uppsala, pugnando crecientemente por mantener una producción que cada vez más se surtirá de recursos menos accesibles.

La Agencia Internacional de la Energía ya advirtió en su último informe especializado en el mercado mundial del gas – Natural Gas Market Review de 2007 – que en el tránsito de la primera a la segunda década del siglo XXI, el Mundo podría sufrir escasez de gas, no tanto por insuficiencia definitiva de reservas, como porque la oferta desarrollada tendría dificultades para satisfacer la demanda rampante, simbolizada ésta en la frenética y conflictiva construcción de gaseoductos y terminales regasificadoras, sobre todo en los países de mayor renta, entre ellos España, que ostenta, según el geólogo Mariano Marzo, el record internacional de incremento del consumo de Gas Natural, haciéndose crecientemente dependiente del Gas Natural norteafricano con perspectivas de crecimiento de producción hasta mediados de la próxima década, según los parámetros actuales y los yacimientos descubiertos.

Es necesario tomar en cuenta los análisis de estos expertos como elemento de interpretación, entre otros, que nos permita entender los crecientes conflictos por este recurso, como el larvado existente en el trazado de gaseoductos, la pugna con Irán – gran detentador además, de reservas de crudo –, la preliminar creación de la “OPEP del gas”, o los cortes de suministro de Rusia a Europa, que nos recuerda el uso primordial que tendrá el gas natural en el futuro: intentar aplacar los fríos inviernos de los países del Norte, que son, por otra parte, quienes más estarán dispuestos a pagar por su precio, habida cuenta que su ausencia cuestiona la supervivencia en esas zonas del Mundo.

1 comentario:

Editor dijo...

Gracias por el artículo, me ha gustado mucho. Por curiosidad, alguien podría solventarme una duda que me queda: ¿cómo sobrevivían en el Norte antes del Gas Natural?
Gracias