viernes, julio 17, 2009

Almacenar crudo


Se suceden en diferentes partes del Planeta las decisiones para incrementar el almacenamiento estratégico de crudo y gas natural, siendo emblemático el proyecto – en plena ejecución - de China (y otros países asiáticos) de crear su propia gran reserva estratégica de combustible, siguiendo los pasos que en su momento iniciaran los países de la OCDE, tras la crisis de abastecimiento de 1973.

Efectivamente, en esos días, tras la decisión de los países árabes productores de limitar el flujo de petroleros hacia Europa y Estados Unidos, como respuesta al apoyo occidental a Israel en la Guerra de Yom Kippur, se prodigaron las colas en gasolineras y se tomó conciencia popular, probablemente por primera vez tras la Segunda Guerra Mundial, de la fragilidad del sistema en su conjunto si fallaba el suministro energético. La reacción a este evento por parte de los grandes países consumidores fue el de la creación de las reservas estratégicas de crudo, aunque algunas de ellas ya se estaban constituyendo, sirviendo de referencia la “Strategic petroleum reserve” de los EE.UU., implantada a partir de 1975, y que hoy almacena el equivalente a algo más de un mes de consumo de petróleo del país, teniendo en cuenta que este país ya importa casi dos de cada tres barriles de los que consume. El incremento de la volatilidad del precio del petróleo en los últimos años ha llevado a cuestionar el modelo de abastecimiento a la carta y en flujos ininterrumpidos de este recurso energético a los países consumidores del Norte, principales demandantes del mismo. Tras el colapso de los precios del oro negro en julio de 2008, y la debacle económica mundial, se han reproducido escenas de almacenamiento en alta mar del petróleo, a falta de demanda para su consumo, y se han tomado decisiones, en el marco de la OPEP, de reducción de la extracción, lo que no ha sido óbice para que inclusive en esos países, que obtienen la mayor parte de sus ingresos de la exportación de este recurso, se estén tomando también decisiones de almacenaje.

Este fenómeno, aparentemente inocuo, nos muestra un aspecto realmente trascendente de los cambios que estamos viviendo en la escena geopolítica y económica mundial. El acaparamiento es un primer síntoma de falta de confianza en el vigor y continuidad del sistema, como ya se viviera en las crisis energéticas anteriores. Es, indudablemente, también un negocio en ciernes, porque pone en posición de salida al acaparador, que sirve al mejor postor, en una transacción entre adictos (productores y consumidores) donde el intermediario puede alcanzar mejores pujas, consciente como es el gran negocio que la inestabilidad de suministro será un factor de importancia creciente en el futuro.

El modelo de abastecimiento ha funcionado hasta ahora con relativa normalidad, dentro de un escenario de constante crecimiento, únicamente interrumpido por breves episodios recesivos. Los países que extraían cada vez más petróleo eran la gran mayoría; como en los productos agrícolas, la abundancia de oferta creaba tensiones a la baja en los contratos, lo que no daba margen excesivo a los tratantes; había un ritmo siempre de ampliación de la demanda – el parque móvil mundial se ha multiplicado por varios enteros en las tres últimas décadas -, y las infraestructuras de almacenamiento y distribución tenían reciente creación o estaban en proceso de renovación más o menos gradual.

Hoy están mostrando serios síntomas de fragilidad varias piezas de este engranaje: ya hay casi tantos yacimientos de países en declive petrolero como los que aún incrementan su extracción, lo que nos trae a la recurrente meseta de producción del petróleo convencional – el más fácil de extraer y, por tanto, más barato – que vivimos desde el año 2005; este episodio histórico – pese a la enorme demanda mundial, no había capacidad para incrementar sustancialmente la producción desde ese año -, contribuyó a la espiral alcista de los precios que culminó el 11 de julio de 2008 – una fecha a recordar -, y dio paso a un descalabro importante de la economía financiera, insostenible por otro lado en su propósito de convertir todo lo que tocaba en burbuja.

El efecto cascada de la falta de confianza en el crecimiento está reduciendo de forma insólita la demanda, en medio de unas oscilaciones con pocos precedentes en la Historia del petróleo, lo que crea un exceso de capacidad que aterroriza a los nuevos inversores, tanto en nuevos yacimientos de combustibles fósiles, como en proyectos de ampliación de la capacidad eléctrica, de otros recursos energéticos, etc. Ya se están cuantificando en millones de barriles al día las cancelaciones de nuevas exploraciones e iniciativas de expansión de este sector, lo que agravaría, además, un factor de crucial importancia a medio plazo, y que no es otro que la necesaria y progresiva sustitución – por obsolescencia – de los pesados elementos de la cadena de abastecimiento energético y eléctrico, desde la extracción hasta el transporte, refinado y abastecimiento final.

La extensión de la práctica de almacenar crudo es, en ese escenario, una maniobra de reserva de combustible para las contingencias extraordinarias, que tienen todas las cartas para prodigarse en esta nueva era, y una protección contra las oscilaciones del precio del crudo, inevitables a partir de ahora por el creciente hueco entre oferta y demanda. Es una señal de que “no hay para todos” y que la subasta al mejor precio será la que logre sacar los barriles de sus almacenes para servirlo al cliente mejor situado. También, como no, una oportunidad para los oportunistas, como en todos los ríos que llegan revueltos. Está por ver, sin embargo, que estas maneras sirvan a la función de mantener el modelo de crecimiento que ha alimentado nuestras economías en las últimas décadas.

lunes, julio 06, 2009

El fin del trabajo


El economista Jeremy Rifkin publicó en 1994 “El fin del trabajo”, donde planteaba, a partir de un provocativo título, los problemas derivados del conocido proceso de sustitución de la mano de obra por la automatización de las cadenas productivas, un recorrido que tuvo su verdadero punto de partida con la introducción de los combustibles fósiles – el carbón del siglo XVIII – y la fastuosa nómina de máquinas que fueron diseñadas para canalizar ese baño de potencia energética extraída del subsuelo, hacia el incremento de la producción. A partir de ahí, y no sin resistencias de toda clase y condición, comienza un proceso imparable de asalarización y urbanización, que supuso la transición desde el mundo rural hacia el predominio de la factoría.

Diversos estudiosos de la energía han hecho la conversión del enorme suplemento de potencia del que disponemos en la actualidad, en una cifra de lo que se ha venido a denominar como esclavos energéticos: así, un individuo de la Europa actual tiene tras de sí al equivalente a cuarenta personas que trabajarían para él de forma continua, siete días a la semana. Las máquinas no son sino el instrumento que usamos para canalizar esa cifra que antes únicamente era accesible para los señores feudales y los emperadores, eso sí, en forma de siervos y esclavos de carne y hueso.

El uso masivo de máquinas – y su tendencia hacia la especialización - es, pues, una función de la energía disponible, y el empleo que hoy depende de aquélla – virtualmente la práctica totalidad – también lo es. Conviene recordarlo porque las ínfulas del crecimiento exponencial de nuestros servicios y productos nos han hecho olvidar rápidamente esta sencilla ecuación, y recurrentemente hablamos de la evolución a medio plazo de los mercados laborales obviando esta premisa fundamental.

El factor de la energía viene acompañado de la inercia demográfica actual, de crecimiento exponencial de la población en edad de incorporarse al mundo del trabajo. Estas dos tendencias – incremento de la energía disponible y de los demandantes de empleo – han podido convivir, con renqueantes episodios, en una continua tendencia ascendente, acelerada especialmente en la última década, en un episodio de difícil reproducción en el futuro. Así, por ejemplo, España aumentó de forma constante su población activa ocupada desde mediados de los años 90, en casi un 50%, justamente en la misma proporción, y no es casualidad, en que creció el consumo de energía (especialmente de petróleo) en el conjunto del país. Esta misma tendencia se ha reproducido en muchas realidades económicas y laborales del Planeta, aunque no de forma lineal ni progresiva, como a veces tendemos a pensar.

La actual crisis ha destapado la espita del desempleo de forma acelerada en el Mundo, ensañándose precisamente sobre aquéllas zonas de crecimiento más burbujeante en los últimos tiempos. La dialéctica empleo – capital ha roto sus suturas, como en otros tiempos de la historia contemporánea, y los asalariados están siendo expulsados por el fin de la energía barata y el consecuente raquitismo del préstamo y desvanecimiento de la burbuja de capital, sobre todo para los que están en la parte inferior de la pirámide económica.

La pregunta obligada es la del qué pasará después, algo que Rifkin también se cuestiona, de forma inquietante, en el libro de referencia. Como se ha reiterado desde las instancias internacionales, nos dirigimos sin solución de continuidad hacia una crisis energética estructural que pondrá límites, probablemente difíciles de superar, y más temprano que tarde, a la expansión del consumo de energía primaria en el Planeta. Desde luego, ese límite, si hacemos la regla del reparto per capita, parece estar ya a nuestros pies (las exigencias energéticas de la población mundial están creciendo de forma más veloz que la energía disponible), por lo que hoy la expansión del consumo energético de algunos – y, por tanto, la capacidad de crecimiento económico y de empleo - se estaría necesariamente haciendo a costa del decrecimiento energético y económico de otros.

El envejecimiento energético traerá consigo cambios espectaculares en el mundo laboral, de mantenerse la actual tendencia, sobre todo en forma de precarización y expulsión laboral que ya la Organización Internacional del Trabajo ha advertido se está produciendo en todas las latitudes. En el medio plazo, el cenit del petróleo supone un cenit de incorporación al mercado laboral más regularizado, salvo que se emprendiera un profundo proceso de reparto del trabajo unido a la disminución consensuada de la actividad y reorientación definitiva de sus propósitos, algo que parece muy lejano si partimos de los actuales esquemas de crecimiento económico que se quiere recuperar a toda costa. Evidentemente, es de muy difícil encaje el modelo de producción hoy dominante – basado en el crecimiento acelerado del consumo - , en un entorno de competencia por recursos decrecientes, y una de las principales víctimas de este conflicto pasa por ser, en las actuales circunstancias, el mundo del trabajo, claramente desarticulado por mor de la competitividad global y las ataduras al consumo conspicuo. Lo que hoy vivimos parece ser, visto en perspectiva, más que el “fin del trabajo”, el comienzo de un cruento proceso de incremento del lado oscuro de la aclamada lucha entre mercados y posición en el escalafón social de los más afortunados, que se plasma sobre todo en exclusión y dualización social, tendencia que tenemos la obligación de abordar y frenar, aunque bien es cierto que intentar hacerlo con las mismas terapias que crearon nuestro insostenible modelo productivo puede complicar aún más la vulnerable posición de los trabajadores y trabajadoras.

jueves, febrero 05, 2009

Perspectivas de la energía solar fotovoltaica en Tenerife y Canarias


Notas de las Jornadas de innovación tecnológica sobre energía solar fotovoltaica, celebrada el viernes, 30 de enero de 2009, organizada por el Ayuntamiento de Arico.

De ser prácticamente insignificante (en el año 2005, según el Gobierno de Canarias, Canarias tenía 1,20 Megawatios de potencia instalada de Energía solar fotovoltaica), el año 2008 culminó con la instalación de aproximadamente, unos 80 Megawatios, esto es, la actividad de instalación se multiplicó por 60 en tres años, generando, además, un grupo importante de empresas dedicadas al sector, con centenares de empleos en torno a su desarrollo. Según Manuel Cendagorta, director del Instituto tecnológico y de energías renovables del Cabildo I. de Tenerife, de esos 80 MW instalados, 70 estarían en Tenerife, unos 4 a 5 en las restantes islas de la provincia (esto es, unos 75 en la provincia de Santa Cruz de Tenerife), y los 5 restantes en la Provincia de Las Palmas (como se comenta en este artículo de prensa del diario La Provincia, “La energía solar se estanca en Gran Canaria”).

En la isla de Tenerife se ha podido registrar esa espectacular multiplicación de la potencia instalada debido a las facilidades que el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Arico han dado para que se puedan calificar suelos con aptitud para los parques solares, con el añadido de que, además, el ITER, en el Municipio de Granadilla, ha instalado una cantidad muy importante de MW solares, con una cifra de 43,8 MW, la mitad de la potencia fotovoltaica instalada en Canarias, y una inversión financiada total de unos 250 millones de euros. La mayor parte de esos parques se han realizado sobre suelo, y en algún caso a costa de instalaciones agrícolas previas (sobre todo, dedicadas al tomate), lo que motiva, evidentemente, la reflexión sobre el cambio de uso productivo del suelo, amen del impacto territorial y visual de las instalaciones en sí mismo (aquí, un impactatnte y extenso reportaje fotográfico sobre las instalaciones de parques solares, realizado por noincineraciontenerife.com) .

Manuel Cendagorta estima que, en la actualidad, teniendo en cuenta los 70 MW instalados de energía solar fotovoltaica y los aproximadamente 30 MW de energía eólica instalada (pendiente de la adjudicación del concurso eólico, que sumará unos 170 MW nuevos en la isla), se puede estar generando entre el 5% y el 6% de electricidad insular a partir de estos dos recursos. Eso supone hoy, aproximadamente, el 2,5-3% de la energía primaria de Tenerife (al incluir el transporte).

En la isla de La Palma, por su parte, también se han realizado importantes instalaciones (Canarias 24 horas: 333 Familias de La Palma pueden autoabastecerse de nueva planta energía solar), aunque algunas de ellas han sufrido la parálisis, al menos provisional, de la inversión tras el descenso de las primas recibidas por la energía inyectada a la red eléctrica.

En prácticamente todas las islas, por último, se han realizado importantes instalaciones de parques solares sobre techo, tanto en naves industriales como en instalaciones hoteleras y otras dependencias. Igualmente, ha habido un amplio desarrollo empresarial, con varias decenas de empresas y centenares de empleos generados tanto en la provincia de Las Palmas como de Santa Cruz de Tenerife.

Pero, ¿cuáles son las perspectivas del desarrollo de esta tecnología en Canarias?

(Notas de la intervención del Sr. Cendagorta): El Sol, grosso modo, proyecta su energía lumínica sobre la superficie de la Tierra, a razón de un kilowatio por metro cuadrado. Sin embargo, si se pretende su uso para la generación de electricidad, necesariamente hay que usar receptores en forma de células fotovoltaicas, que transforman esta energía lumínica en eléctrica. En el mercado actual, la media de aprovechamiento de esas células es del 17%, aunque, en el terreno puede oscilar entre el 10 y el 15% debido a las pérdidas por la estructura del panel, montaje de la infraestructura en el suelo, etc. Por lo tanto, de un metro cuadrado, con los actuales paneles solares fotovoltaicos, se pueden obtener entre 100 y 150 watios. No obstante, existen tecnologías que permiten un mayor aprovechamiento – con una complejidad tecnológica mayor – a través de los seguidores solares (paneles que rotan siguiendo al sol en su trayectoria), o con el empleo de los sistemas de concentración solar, que alcanza rendimientos de hasta el 40%. Igualmente, ya existen en el mercado células con un mayor nivel de aprovechamiento (inclusive hasta un 43%), aunque son muy costosas, y normalmente requieren el uso de los citados concentradores, de diferentes tipos y estructuras.

La práctica totalidad de las instalaciones de energía solar fotovoltaica se realizan en España para su conexión a la red eléctrica (los sistemas aislados de autosuficiencia eléctrica son marginales, debido sobre todo a la necesidad de un número importante de baterías y a la corta duración de su vida – aproximadamente 5 años – lo que implica una inversión en las mismas que en muchas ocasiones es equivalente al coste del propio panel solar).

El Mundo ha vivido un boom de la energía solar fotovoltaica en los últimos años, lo que ha supuesto un importante incremento de la inversión en esta tecnología, así como una subida de los precios (el kilogramo de silicio, del que se obtienen las obleas para las células, se ha incrementado de 10 hasta cerca de 400$ en pocos años), y su desarrollo ha sido importante, sobre todo en España, donde se han registrado los aumentos más espectaculares de potencia instalada en todo el Mundo (casi la mitad de la nueva potencia mundial instalada de energía solar fotovoltaica en el año 2008 se realizó en España). Como se ha comentado, “el negocio fotovoltaico se ha convertido en una actividad financiera, más que energética”. El motivo de ello han sido las importantes primas a la tarifa eléctrica (hasta septiembre de 2008, 43 céntimos de Euro por kilowatio hora), unido al número importante de horas de sol que tiene el país, lo que supone una ventaja importante en relación con países de otras latitudes, y convertían a esta actividad en rápidamente amortizable, y generadora de importantes beneficios. Existe una experiencia contrastada en varios países (ejemplos de Holanda, Luxemburgo o Japón) en las que se observa la relación existente entre la tarifa bonificada y el impulso de la instalación fotovoltaica: cuando se reducen o suprimen las ayudas, el sector se desvanece.

En septiembre de 2008, entró en vigor una normativa que regula las tarifas de la prima, reduciéndolas de 43 a 32 céntimos de Euro y, sobre todo, proponiendo un sistema de regulación con cupo anual de prima al que hay que concursar para obtener esa bonificación, lo que ha limitado la tendencia expansiva del sector que, por otro lado, conocedor de las nuevas previsiones, aceleró sus inversiones en el año 2008, por lo que éste puede ser considerado como un año excepcional (hay que tener en cuenta que el cupo anual establecido para el año 2009 es poco más del 10% del instalado efectivamente en el año 2008).

Ha existido una importante crítica a esta nueva regulación, por parte de diferentes sectores, debido al freno que ha supuesto para el desarrollo del mismo, lo que hubiera permitido, según se argumenta, acelerar las inversiones para hacer “prescindible” la prima con respecto a energías no renovables. Por otro lado, el Gobierno argumenta que la nueva regulación busca estimular la evolución tecnológica a medio y largo plazo, evitar que las altas subvenciones repercutan con costes excesivos en el sistema eléctrico, y primar las instalaciones en cubierta o fachada, frente a los parques en suelo, y la especulación que ese proceso conllevaba. Por otro lado, es preciso tener en cuenta que en España cualquier instalación conectada a red pasa a que su propietario sea considerado como una “empresa generadora de electricidad”, lo que hace inicialmente compleja la tramitación de una actividad de este tipo.

El entorno del futuro

Manuel Cendagorta considera que, en unos 5-7 años, la energía solar fotovoltaica será rentable, frente a la fuente no renovable. Pone el ejemplo de Japón, donde la tarifa eléctrica es del doble que en España, existe poca regulación, e inclusive en todas las viviendas nuevas la instalación fotovoltaica ya se añade a la propia instalación de la vivienda. Además, el desarrollo de las energías solar y eólica ha hecho que en España, éstas supongan una parte significativa de la generación eléctrica, sobre todo ésta última, donde aporta inclusive en algunos momentos más electricidad a la red que las propias centrales nucleares. Para Cendagorta, estas fuentes energéticas son el futuro, frente a recursos como la energía nuclear, que requieren de importantes subvenciones para su construcción y mantenimiento. Advirtió que estamos ante “el pico de producción y declive del petróleo”, y que las subidas de los precios del petróleo han hecho, por ejemplo, que en Canarias se haya llegado a pagar a UNELCO – ENDESA tres veces más por la generación de la electricidad (que precisa de derivados del petróleo) que lo que se abona de prima a la energía eólica.

Los límites de instalación de la energía solar y eólica tienen que ver con los “límites de penetración en la red” debido a que no son estables en su funcionamiento (de noche, o con ausencia o exceso de viento, por ejemplo). Por ello, se están ensayando propuestas de “acumulación”, como la que se empenderá en el proyecto de central hidroeólica de la isla de El Hierro, que supondría, de tener éxito y culminarse, una aportación de entre el 80% y el 100% de su suministro eléctrico.

Probablemente, según Cendagorta, el límite de penetración de la red por parte de las energías solar y eólica en la isla de Tenerife, con casi 1.000 MW instalados de potencia eléctrica en total, sería de unos 200-300 MW, sin que se requiriera una regulación adicional. A partir de ahí, habría que ultimar propuestas de acumulación (futuros embalses o baterías acumuladoras, que podrían usarse para coches eléctricos).

Poner en funcionamiento una instalación solar fotovoltaica

Con la nueva normativa, es preciso acceder al “cupo anual” de energía solar fotovoltaica que se podría acoger a la tarifa bonificada de 32 cts. de euro por Kwh. Para ello, hay que solicitar estar preinscritos en el “registro de preasignación de retribución”. Para acceder al mismo, hay que cubrir trámites administrativos importantes (compatibilidad del uso urbanístico, proyecto de obra, licencias, etc.). Como es conocido, se prima en la nueva regulación a las instalaciones sobre techo, aunque la Ley de Medidas Urgentes en materia de ordenación del territorio en Canarias promoverá igualmente las instalaciones solares en fincas, siempre y cuando no ocupen más del 30% de la misma.

Los requisitos para la instalación de un parque solar son importantes, y no sólo administrativos: es preciso tener en cuenta la disponibilidad de abundante agua para regar los paneles; seguridad de las instalaciones frente a hurtos; orientación adecuada, etc.

Pero, por encima de esos requisitos, se encuentra el de la disponibilidad de financiación adecuada, lo que implica hacer una evaluación de rentabilidad económica previa, tanto con financiación propia como ajena. Existe un plan anual de subvenciones a instalaciones solares fotovoltaicas en Canarias, aunque su importe es bastante reducido. Por ello, han surgido numerosas empresas que, ante la dificultad de financiación, proponer “alquilar cubiertas”, para la instalación solar, entre otras fórmulas.

La incertidumbre de la situación financiera resulta, en estos momentos, junto a los obstáculos administrativos, el principal obstáculo para este tipo de desarrollos fotovoltaicos, y el causante de que, pese a las buenas expectativas, tenga un importante nivel de parálisis en la inversión en estos momentos.


RECORTES DE PRENSA:

Público.es: La burbuja fotovoltaica, a punto de pincharse
En septiembre se rebajan los incentivos a la energía solar, que han permitido un crecimiento sin precedentes de estas instalaciones y han convertido en España en la segunda potencia mundial
A. M. VÉLEZ - Madrid - 15/08/2008 22:34
Al maná de la energía solar en España le quedan dos telediarios. El próximo 29 de septiembre debe entrar en vigor el nuevo marco de primas del sector impulsado por el Ministerio de Industria.
Será un régimen bastante más restrictivo que el actual, que, sobre todo en el último año, ha permitido una explosión de esta fuente de energía gracias a su generosa retribución. Tanto, que, como dice una fuente gubernamental, el negocio fotovoltaico “se ha convertido en una actividad financiera, más que energética”, con los llamados huertos solares: productos de inversión financiados por los bancos, que ofrecen rentabilidades de en torno al 9%.
Hace un año, el anterior titular de Industria, Joan Clos, puso fecha de caducidad al sistema vigente al constatar que los objetivos para 2010 en solar estaban a punto de cumplirse. Tras el anuncio, se dispararon las peticiones para poner en marcha nuevas instalaciones y acogerse al actual sistema (el cambio no será retroactivo). Hasta mayo, había en España 1.085 megavatios (MW) solares, según la Comisión Nacional de la Energía (CNE). Al cierre de 2006, eran 156 MW.
Una evolución espectacular que sólo pude definirse con una palabra: burbuja. Un aluvión de paneles que, juntos, ocuparían, según Industria, un kilómetro cuadrado de superficie, equivalente a la Ciudad Deportiva del Real Madrid o el centro histórico de Toledo.
Pero el de la fotovoltaica no es un problema de espacio. Tampoco de falta de sol, ya que España reúne condiciones inmejorables para esta energía. Sólo Alemania (con menos horas de sol al año) le lleva la delantera, con 3.800 MW instalados al cierre de 2007 y una potente industria local.
El meollo está, claro, en el dinero. Con la tarifa eléctrica (es decir, con la aportación de todos), los parques solares reciben una retribución que, en su momento, se diseñó para favorecer el despegue de un sector en pañales. Este año, el coste de esas subvenciones será de 800 millones. Supone un tercio de todas las ayudas a las energías renovables. Éstas (eólica, solar, biomasa…) generan el 20% de la electricidad. Sin embargo, la fotovoltaica sólo aporta el 1,4% de la producción verde, incluso sin contar la hidroeléctrica.
Producto nacional
La explosión solar también se nota en la balanza comercial española, ya que menos del 30% de las placas instaladas en 2007 eran de fabricación nacional. Resultado: 2.500 millones en importaciones de paneles, sobre todo, de Alemania, Japón y China. Este año, la cifra puede duplicarse. “Lo que no puede ser es que creemos empleo allí; nuestra idea es apostar por la fotovoltaica pero crear empleo en España, estimulando la producción nacional de paneles”, dijo recientemente a Público el ministro de Industria, Miguel Sebastián.
El sector no discute la existencia de una fuerte especulación que ha atraído a mucho advenedizo. Pero discrepa sobre el remedio. Tanto, que el cambio de marco viene precedido de un cisma entre las empresas, con la reciente creación de una nueva patronal que reúne a las más potentes (sobre todo, fabricantes de paneles).
En lo que no hay fisuras entre las empresas es en el rechazo a la nueva regulación. El sector acusa al Gobierno de querer acabar con el llamado déficit de tarifa (diferencia entre ingresos y costes del sistema eléctrico) a costa del sector solar, aunque el agujero del déficit (15.000 millones acumulados) es mucho mayor que el coste de esta energía.
Las claves del nuevo régimen ya se conocen: en 2009, ya no podrán instalarse en España más de 300 MW solares por año, a 75 MW el trimestre. Pasado ese umbral, los nuevos parques cobrarán menos. Las primas serán distintas en función de si las instalaciones son de techo (en lo alto de los edificios) o de suelo, con el objetivo de incentivar las primeras.
La subvención de las primeras se reducirá un 26% menor y la de las segundas,un 35%.
La CNE ha pedido un período transitorio para el último trimestre de este año y una aplicación gradual de la normativa para el próximo año. El Ministerio de Industria no está por la labor.





La Provincia: La energía solar se estanca en Gran Canaria
Empresarios y Gobierno regional coinciden en que la normativa limita la implantación de sistemas. Los promotores deben realizar una fuerte inversión antes de saber si podrán ejecutar el proyecto.
ESTHER MEDINA ÁLVAREZ - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. La venta de sistemas fotovoltaicos ha bajado en la isla de Gran Canaria en torno al 70% tras la entrada en vigor del nuevo Real Decreto de las Energías Renovables el pasado mes de septiembre, según los empresarios del sector. Y en zonas como Arinaga o El Goro, se hace "prácticamente inviable" ejecutar una planta de energía solar. Esta circunstancia, junto a la paralización desde finales de 2005 del concurso eólico, hace que la Isla vaya con retraso en la implantación y uso de energías renovables. El director general de Solpower Canaria, Reinhold Froehlich, afirma que con el nuevo real decreto lo único que se hace es "poner trabas", empezando por la "limitación a 267 megavatios para tejado para toda España y 133 para suelo. La capacidad presentada en el primer cupo ya supera la permitida para todo el año" y por comunidades "Canarias es una de las más perjudicadas". Pero lo que más desanima a los promotores que estudian la posibilidad de instalar plantas fotovoltaicas, son los numerosos formularios que precisan para intentar obtener un permiso de instalación, formularios que dependen de diversas instituciones, a lo que hay que sumar una importante inversión "a fondo perdido". Froehlich dice que "la normativa exige que para concursar por una planta fotovoltaica es necesario un punto de conexión, la licencia de obra, una autorización administrativa y un aval bancario. Todo ello supone una inversión previa aproximada de 650 euros por kilovatio pico sin saber si vas a poder instalar los paneles o no. Si no fuera por el apoyo de nuestros inversores, las consecuencias hubieran sido catastróficas". RESTRICCIONES. A todo ello hay que sumar las limitaciones y dificultades que existen en Gran Canaria debido a la falta de infraestructuras y la saturación del trenzado eléctrico. En ese sentido, el director general de Solpower asegura que la capacidad para soportar la energía obtenida a través de estos sistemas "se están restringiendo por zonas". En el caso concreto de Arinaga, por ejemplo, "no se está permitiendo instalar porque la línea está saturada" y se hace necesario construir una subestación para conectar con Carrizal. El Gobierno de Canarias también ha notado las repercusiones negativas del nuevo decreto. La opinión personal del director general de Energías, Adrián Mendoza, es que el Ministerio de Industria se vio sobrepasado por las tarifas tan altas establecidas para la energía fotovoltaica y decidió dar un frenazo, y a su juicio sería necesario "replantear el decreto" y marcar "una prima estable, intermedia, sin tanta burocracia". Además, los trámites y la inversión previa a la preasignación de tarifa suponen "tanta incertidumbre que parece que quieran asustar a lo inversores".El director general de Energía apunta que las instalaciones de energía fotovoltaicas en Gran Canaria se centran principalmente en el sureste, en Santa Lucía, Ingenio y Agüimes, concretamente en el polígono industrial de Arinaga, la zona de la isla con más potencial.Actualmente el precio ronda los 3,98 euros por vatio pico instalado y en 1.200 metros cabe 100 kilovatios pico, según detalla el director financiero de Solpower, Jaime Melián.

Canarias 24 horas: 333 Familias de La Palma pueden autoabastecerse de nueva planta energía solar
EFE viernes, 29 de agosto de 2008 - La Palma/ Cerca de 300 familias del municipio palmero de Los Llanos de Aridane se podrán autoabastecer de la energía producida por el sol, gracias a la nueva planta fotovoltaica de 691,2 kilovatios de potencia, que el grupo Conergy ha instalado en la isla de La Palma.
El Archipiélago, informa hoy la empresa en un comunicado, incrementa así el número de instalaciones que producen energía limpia y verde.SunTechnics, empresa del Grupo Conergy, ha finalizado la instalación de un sistema solar fotovoltaico de 576 módulos, con los que abastecerá las necesidades energéticas de 333 familias al año, inciden.Al año, añade, está previsto que esta planta produzca 1.066.524 kilovatios a la hora.La instalación está constituida por seis plantas de 115,5 kilovatios de potencia (Kwp), con una producción anual aproximada cada una de 177.754 kilovatios.Esta instalación formará parte de los más de seis megavatios que a finales de año estarán instalados en la isla de La Palma, explican desde la empresa.Juan Antonio Jorge Pacheco, Director de la delegación del Grupo Conergy en las islas Canarias, con sede en Tenerife, lo tiene claro y opina que "las condiciones climatológicas que tenemos en el archipiélago nos convierten en un paraíso único para la energía solar fotovoltaica".La energía solar fotovoltaica es "una de las mejores alternativas a la alta dependencia energética de los combustibles fósiles del Archipiélago", indica.En la pasada "Conferencia Internacional Islas Renovables", recuerdan, se manejaron cifras que demuestran el impacto de las energías renovables.Entre los datos aportados, explican, se señaló que el 25 por ciento de la energía eléctrica que consumirán los tinerfeños procederá del sol, gracias a las instalaciones sobre cubiertas y huertas solares que se están construyendo.

martes, febrero 03, 2009

Perspectivas del sector de exportación del tomate en Canarias: el futuro del empleo directo de 12.000 personas.


Notas a partir de la Mesa redonda organizada por el Ayuntamiento de Granadilla (Tenerife), el jueves, 29 de enero de 2009, con asistencia de representantes del Gobierno de Canarias, Ayuntamientos de Granadilla y San Miguel de Abona, Presidente y gerente de ACETO (Asociación Provincial de Cosecheros Exportadores de Tomate de Tenerife), el profesor Víctor Martín, la COAG, y los sindicatos CC.OO. Canarias y UGT Canarias.

El sector del tomate de exportación, con 125 años de presencia en Canarias, supone, según los productores ACETO y FEDEX, 12.000 puestos de trabajo, y 15.000 puestos de trabajo indirectos. Todo ello pese a que, en el periodo 1998 – 2007, la producción de tomate ha bajado de 350.000 tn. a 150.000 tn., esto es, ha disminuido en más del 55 %. Aquella cifra de empleados supondría aproximadamente el 2,9% de los ocupados de las islas. A pesar de que el tomate abarca en la actualidad el 20% de la producción agraria, y únicamente el 5% de la superficie en explotación agrícola en las islas, su cultivo es especialmente intensivo en generación de empleo: se estima, que en las campañas de zafra y otras operaciones del ciclo de producción, se puede llegar a emplear a 6 personas por hectárea.

Como queda constancia en la Estrategia para el tomate de exportación en Canarias, impulsada recientemente por el Parlamento de Canarias, el tomate de exportación ha sufrido varios problemas de producción, de entre los cuales enumeramos:

- La introducción del virus de la cuchara en el año 1999, y de la bacteria Clavibacter michiganensis, en el año 2002, que ha supuesto importante mermas en las cosechas. Entre las causas que han originado esta situación se encuentra la falta de control fitosanitario en los Puertos de entrada, así como la existencia de una práctica de monocultivo y ausencia de rotación, lo que facilita el fortalecimiento de plagas y enfermedades. Se advierte de la entrada de una plaga nueva, que ya ha infectado 600 hectáreas e Marruecos, y en otras latitudes, y que se denomina “Tuta absoluta” o polilla minadora del tomate.

- En el ámbito externo, la competencia con el Sureste español y con el tomate marroquí (cuyo cupo de exportación ha venido superándose sin control, de forma casi continua en los últimos años) ha supuesto que el mercado canario haya ido perdiendo, progresivamente, protagonismo, a favor de esas zonas, que han incrementado sus volúmenes de exportación. En ambos casos, el factor de economías de escala (grandes extensiones de cultivo), la mayor cercanía al consumidor europeo, así como la menor contribución del coste del factor trabajo, parecen haber influido en el desplazamiento progresivo del tomate canario, además del anterioremente citado de la especial afección de los virus y bacterias. De hecho, desde el año 2003 – 2004, Marruecos envía más tomate al exterior que Canarias, y el Sureste peninsular exporta hoy el triple de lo que se envía desde las Islas, habiendo superado a éstas en producción desde la campaña de 1998 - 1999. Igualmente, se observa como factor de amenaza emergente la construcción de invernaderos en Turquía, Holanda o Polonia, o el desarme arancelario con Egipto (Zona euromediterránea). También existe una tendencia a implantar sistemas de alto rendimiento del tomate en invernaderos europeos continentales, con uso de gas natural, que se encuentran bonificados en la tarifa, al usar el sistema de cogeneración (aprovechamiento del calor residual fruto de la generación eléctrica).

- El cultivo en Canarias tiene elevados costes comparativos: desde el precio del agua (se usa agua desalada en varios cultivos), hasta el de semillas e injertos (el coste de semillas y diferentes variedades ensayadas ha subido considerablemente), amén de las inversiones realizadas en cambios tecnológicos, precisamente para mantener la producción y combatir las plagas, etc. Uno de los aspectos más sangrantes es el del transporte, debido a la lejanía con respecto a los otros competidores. Han existido, además, problemas importantes para el abono al sector de las ayudas al transporte concedidas, desde el año 2007, lo que ha agravado la situación límite en la que se encuentra.

- Consecuencia de lo anterior e la situación actual de grave endeudamiento financiero (agravado por la actual crisis crediticia) de los agricultores y cooperativas, entre otras cosas por la importante inversión en cambios de invernaderos, nueva tecnología, injertos, etc. realizado por algunas empresas para combatir con las plagas introducidas y la competencia creciente. En 12 campañas, según datos del sector, ha descendido el número de empresas exportadoras de 87 a menos de la mitad.

Todos los problemas descritos han colocado al sector en una situación límite en el periodo actual de 2008 y 2009, lo que ha llevado al sector a procesos de movilización en torno a la solicitud de varias medidas que permitan mantener las producciones. Las mismas se recogen, a groso modo, en el documento abordado en el Parlamento de Canarias. Consisten básicamente en un apoyo económico a la comercialización y a los productores que exporten (ir hacia 0,21 Euros/kg., a través de un programa permanente en el POSEI), y en la búsqueda de que se subvencione el 100% del coste del transporte del tomate hasta Cádiz. Se han hecho gestiones por parte del Gobierno de Canarias ante la Comisión Europea, para tratar de garantizar que no se impide la puesta en marcha de este tipo de medidas, aunque una vez autorizadas, habría que buscar la financiación correspondiente (en el caso del transporte), para asegurarla. Además, se insiste en la necesidad urgente de renegociar la deuda actual existente, un aspecto de especial dificultad en el entorno actual. Por otro lado, se es consciente de la necesidad de formentar la investigación en el combate a las plagas y enfermedades; unir la oferta, atomizada ante la competencia del exterior, etc.

Conclusión: el sector del tomate de exportación de Canarias afronta un escenario de grave riesgo, que puede tener consecuencias importantes sobre el empleo en las Islas. Los graves problemas surgidos de la dimensión de la competencia exterior, los problemas de plagas, precios inferiores, etc. no se solventan, si se quiere mantener la producción actual, sin un apoyo importante a la exportación y garantía de abono en la producción, como hoy existe con el plátano.

Cultivo del tomate en Canarias: situación actual - Teófilo Bello*
El pasado mes de febrero, las entidades exportadoras de tomate en Canarias mantuvieron una reunión para examinar la grave situación económica que atraviesa este sector, con especial relevancia social y económica en el sur de Tenerife, desde Fasnia hasta Santiago del Teide, sin olvidar Buenavista del Norte.
El cultivo del tomate representa el 24,7% de la producción agrícola del Archipiélago, con casi 1.000 agricultores en el sector, 40 empresas comercializadoras y, sólo en Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura, genera directa o indirectamente 27.000 puestos de trabajo. Para llegar a la delicada situación financiera actual de este cultivo debemos remontarnos a los antecedentes históricos del mismo, puesto que hace 123 años que Canarias exporta tomates hacia Europa.
Como hijo de agricultor, recuerdo que la principal plaga de tomatera en los años 50 era la denominada "borrachera", condicionada por el exceso de lluvia almacenada en los surcos. Este problema, además de subsanable, ha dejado de existir con el cambio climático.
En los años 60 se introdujo el cultivo del tomate en el Levante peninsular y en Marruecos. No obstante, a pesar de esta competencia, las inversiones en tecnología punta en los cultivos canarios, tales como invernaderos bajo malla, sistemas hidropónicos y el riego por goteo supusieron que en los años 90 se alcanzara la cifra de 390 Tm. de tomates en todas las zonas productoras, concretamente en doce términos municipales de Canarias.
En la campaña 2000/2001 la aparición del denominado "virus de la cuchara" significó un antes y un después para este sector. Desde entonces han descendido los rendimientos, con una fuerte pérdida de la producción que obligó a los agricultores canarios a cultivar con semilla tolerante a este virus, pero menos productiva y más sensible a la acción de otras plagas y enfermedades. Dicha pérdida y el alza de los costes, no superados con los precios obtenidos, ha provocado en el sector graves problemas económicos, que se traducen en la imposibilidad de hacer frente a pagos inmediatos de salarios, Seguridad Social y compromisos con proveedores y entidades bancarias.
A pesar de esta situación casi insostenible, el sector tiene la decidida voluntad de continuar en la actividad y salir adelante mediante la puesta en marcha de un plan de choque que permita la viabilidad del sector para remontar esta negativa circunstancia.
Tras siete años de agonía sin que la Administración se haya sentido responsable de que las plagas y los virus entren "a sus anchas" en el Archipiélago, debido al escaso control de entrada de productos vegetales afectados, la coordinadora de organizaciones de agricultores y ganaderos de Canarias solicita al Gobierno: La subvención del 100% del coste del transporte del tomate hasta Cádiz, para estar en igualdad de condiciones con respecto al resto de productores españoles; Cobrar 20 céntimos del Poseican por kg. de tomate, en origen y la refinanciación de la deuda, con al menos, tres años de carencia.
Con estas medidas se podrán seguir llevando a cabo las correspondientes prácticas agrícolas, respetuosas con el medio ambiente y con el mayor grado de calidad, teniendo las empresas la certificación EUREP GAD y el agricultor la consolidación de una vida digna. El citado plan, ejecutado con claridad, favorecerá el mantenimiento de los puestos de trabajo de esta actividad agrícola tradicional.
* Concejal de Agricultura y Sanidad de San Miguel de Abona

viernes, enero 16, 2009

Agua, alimentos, energía y África: Canarias y las prioridades del desarrollo


“El declive de los actuales yacimientos de petróleo es un problema clave (…). Aunque la demanda de petróleo no creciera hasta el año 2030, harían falta cuarenta y cinco nuevos millones de barriles de petróleo – el equivalente a cuatro Arabia Saudís – para compensar el declive de los yacimientos actuales, que estimamos en un 6,7% anual”[1]
Fatih Birol, Director de la Agencia Internacional de la Energía

Introducción

El desarrollo en las Islas Canarias pasa por la importación de los insumos, bienes de equipo y demás elementos que intervienen en un proceso de ese tipo, dejando la actividad en suelo del Archipiélago para la transformación de la materia prima, en el mejor de los casos (productos refinados del petróleo, alimentos y bebidas, materiales de construcción, etc.), o especialmente para su redistribución y mínimo procesamiento final, especialmente en el mercado interior.

La profunda crisis financiera y del propio modelo productivo está suponiendo un importante varapalo para las expectativas de crecimiento que la mayoría de los planes económicos convencionales dibujaban para el futuro inmediato, en el que se preveía la consolidación del crecimiento de China e India, la integración del continente africano, en el ámbito Subsahariano y, en general, un relanzamiento del proceso de globalización.

Sin embargo, estas expectativas se han visto truncadas por un proceso recesivo global, que ha venido a cuestionar el crecimiento, generándose un importante debate sobre la dimensión de esta nueva fase económica y las perspectivas de futuro. En este entorno, ¿qué desarrollo cabe en Canarias?

El marco financiero: ¿más crecimiento?

Colin Campbell, geólogo fundador de la Asociación para el estudio del cenit del petróleo y del gas, expresó, ya en el año 2005[2], que la crisis energética – que ya en esos años estaba empezando a mostrar uno de sus primeros síntomas en el incremento de los precios del petróleo – tendría como consecuencia una importante crisis crediticia. Según él, la expansión del capital ha sido enorme en estos años de crecimieto en la disponibilidad de energía. Sin embargo, esa expansión del capital tiene como base el crédito y la devolución de lo prestado, con intereses, en la confianza de que el crecimiento económico futuro serviría para abonar ese capital. Según Campbell, la crisis energética – el petróleo convencional muestra síntomas de agotamiento de su capacidad de crecer en los últimos años – pondría en crisis, en consecuencia, el crecimiento económico y, por tanto, la devolución del capital, llevando al mundo financiero a una inevitable reestructuración.

Las palabras del geólogo, unidas a las declaraciones del Director de la Agencia Internacional de la Energía sobre el coste de incrementar la producción petrolera, nos ilustran sobre cuán importante es el calibre de la crisis que afronta el modelo de crecimiento, una vez asumamos que la energía es requisito sine qua non para el desarrollo de cualquier estructura productiva.

Es importante tomar en cuenta estas aseveraciones para dar la importancia precisa al fenómeno de crisis financiera global que hoy acontece. Más allá del fenómeno de la burbuja inmobiliaria, los créditos subprime, etc., debemos recordar la correlación existente entre el consumo energético y de recursos en general, su valor creciente, y el crecimiento económico. La escalada de precios del petróleo entre el año 2003 y 2008, además de los factores considerados como especulativos, tenía un fundamento en una insuficiencia de oferta “barata” para atender una creciente demanda, y las causas principales de ese fenómeno se mantienen, solo que el proceso de recesión global ha desplazado del mercado de consumo de energía a sectores importantes de población y actividad económica. Según algunos analistas, el rebote económico traería, nuevamente, un rebote de precios del combustible, incidiendo en una espiral de recuperación – recesión que se mantendría el tiempo en que la economía global mantenga su “adicción” (en palabras del ex – presidente de los EE.UU., George Bush Jr.) al petróleo.

En el gráfico que se adjunta[3], se relacionan los procesos económicos recesivos como consecuencia, entre otros factores, de los “picos” del precio del petróleo (debido, sobre todo en el pasado, a fenómenos geopolíticos o conflictos bélicos).

El marco energético global.

La Agencia Internacional de la Energía, en boca de su Presidente, ha reconocido un cenit de la producción mundial del petróleo convencional (el más accesible y barato) tan pronto como en el año 2020[4]; igualmente, un declive del petróleo convencional desde este año, y un agotamiento – que entiende será acelerado en el tiempo – de los grandes yacimientos de petróleo.

Otros expertos – especialmente los que integran la Asociación para el estudio del cenit del petróleo y del gas – hablan de una orquilla aún más estrecha, entre el año 2008 y el año 2012, con diferentes tasas de declive, etc.

En lo que sí parecen coincidir los diferentes análisis es en el fin del “crudo barato”. Para poner en producción reservas petrolíferas en sitios no convencionales es preciso pagar más por la energía, más aún cuando buena parte de esos esfuerzos vendrían destinados, ya no a crecer, sino a compensar el declive del petróleo “barato”.

El proceso actual de ajuste económico, por otra parte, está causando también un fenómeno “recesivo” en la exploración e inversión energética en general, y petrolera en particular, debido a los precios bajos de mercado del crudo, que desincentivan la inversión en nuevos recursos, así como la falta de financiación para emprender proyectos en ese sentido.

Como es evidente, en el proceso de producción petrolera, además del factor puramente de extracción, intervienen otros de índole social, financieros, geoestratégicos, etc. que condicionan el complejo energético. No obstante, las evidencias geológicas de descenso importante de los descubrimientos de petróleo en las últimas décadas, auguran un declive posterior de la producción, que en yacimientos importantes del Mundo ya estamos viendo.

El cuadro que se adjunta, en el que se observa el citado declive de yacimientos “gigantes” descubiertos (los que albergan el mayor número de reservas) y, sobre todo, el hecho de que el volumen de petróleo extraíble de ellos sea cada vez menor, ilustra este fenómeno del declive de producción posterior[5].

Qué duda cabe que para cualquier desarrollo económico es preciso tomar en cuenta los requerimientos energéticos, más aún si se pretenden realizar ampliaciones cambios en su estructura, lo que por definición requiere de inversiones y mayor esfuerzo energético.

El marco de apoyo público y comunitario.


Es preciso ver en perspectiva cómo el marco público de apoyo a la actividad económica puede verse erosionado en el inmediato futuro debido a la crisis financiera y energética global, y en qué medida esto puede afectar al impulso de actividades en los diferentes sectores económicos. En todo caso, la dimensión del apoyo público, mientras se mantenga, será importante en una era de restricción crediticia, siendo más controvertido el objetivo principal de esas ayudas: si intentar apuntalar el modelo de crecimiento económico convencional, o hacer apuestas por reorientar las inversiones hacia sectores que reduzcan en lo posible la dependencia de factores exógenos.

¿Qué modelo en Canarias?

La crisis económico financiera global presidirá la toma de decisiones en los próximos años, condicionada a su vez por el proceso de crisis energética. Quiere decirse que habrá que tomar en cuenta ambos aspectos, y no de forma autónoma, como se suele hacer.

En términos de ciclo económico, hemos entrado en una era de “emergencia”, porque están tambaleándose los fundamentos de la expansión económica que forjaron la estructura económica insular: existe una velada amenaza de vuelta del proteccionismo internacional; desde luego, un descenso importante del tráfico mundial de mercancías, y una falta de fe en el futuro del crecimiento económico, lo que afecta sobremanera a los espacios frágiles como las Islas.

En ese entorno, más allá de las lamentaciones, y en paralelo al estado de “emergencia” real, se deben activar las urgencias, también en el sector industrial: las Islas Canarias necesitan impulsar de forma definitiva sectores clave, que aquí consideramos pueden ser cuatro, de generación de mayor autonomía en un futuro lleno de incertidumbres. Es importante centrar los esfuerzos en estos sectores – agua, energía, producción alimentaria y relaciones con el entorno africano inmediato – para amortiguar los efectos seguros de un proceso de pérdida de expectativas de crecimiento económico.

Energía: la búsqueda del ahorro energético, la potenciación de sistemas de almacenamiento de energía eólica y solar, así como el refuerzo de sistemas que operen con independencia de la red eléctrica, o que permitan la penetración en red de la potencia volcada por las energías renovables, son algunos de los campos de conocido desarrollo de este sector.

El objetivo esencial sería el de preparar a las Islas Canarias para una situación de crisis energética prolongada, con todas las consecuencias de este fenómeno.

Agua:
la disponibilidad de agua será un factor limitante en el futuro, de registrarse la expansión del consumo que existe en la actualidad, que está requiriendo crecientes esfuerzos energéticos, pese a la eficiencia también creciente de procesos como la desalación. Canarias debe centrar esfuerzos en tener un ciclo integral de la gestión del agua lo más autónomo y eficaz posible, siendo consciente de la limitación natural de los recursos disponibles, y de que el incremento de la oferta requerirá en el futuro creciente insumo de recursos del exterior.

Sector primario: el mercado interior de abastecimiento alimentario será clave en el futuro, lo que hace imprescindible, más allá de los graves factores de limitación de escala, falta de competitividad con respecto al exterior, etc., desplegar un desarrollo de iniciativas de recuperación del medio agrario, haciendo uso de las tecnologías precisas, y optimizando la escasez natural de nuestros recursos.

Cercanía a África:
como es conocido, hay esfuerzos por crear sinergias con las economías del oeste africano. Este “nicho” de posibilidades podría servir, como ya se ha impulsado por otro lado, a las Islas como nodo de comunicaciones y reenvío de bienes de equipo, etc.

Adenda: ¿Más suelo industrial?


Una de las “estrellas” habituales de cualquier instrumento de planeamiento o desarrollo económico consiste en urbanizar más suelo. En Canarias, el precio del suelo – dado su carácter de “edificable de facto” y con expectativa de importantes retornos a corto plazo – es considerablemente alto, relacionado también con su escasez real, en un territorio pequeño. Se considera normalmente que poniendo “más suelo en el mercado”, éste se abaratará considerablemente. Esta fórmula no ha funcionado en los últimos años de impulso urbanizador, sino que, bien al contrario, se ha consolidado el incremento de su precio, en general. Así, pese a que se denuncia “falta de suelo industrial”, es habitual ver extensiones importantes de los llamados “polígonos industriales”, de solares sin edificar: el precio que se pide por su metro cuadrado es un obstáculo para numerosas iniciativas. No existe, al menos hasta ahora, una relación directa entre ofertar más suelo y reducción de su precio y accesibilidad.

Más aún: el proceso de destrucción económica que está teniendo lugar en las islas supondrá una reversión importante de la tendencia de ocupación del espacio industrial. La quiebra numerosa de empresas del sector de la construcción y equipamientos puede dejar ociosa una destacada fracción de los polígonos industriales.

Esto es, más suelo a disposición para urbanizar no supondrá abaratamiento significativo del precio – hay enormes resistencias a admitir la pérdida de valor del suelo urbanizable y, sobre todo, seguirá siendo “refugio” de inversión y ahorro en el inmediato futuro – y, por otro lado, existirá un espacio sin uso de facto – debido a la crisis económica – que hará entrar en el mercado una extensión creciente de superficie susceptible de aprovechamiento industrial.

En conclusión, podemos afirmar que la crisis que se reconoce tenderá a poner más espacio industrial en el mercado, aunque ello no es garantía de la disminución de su precio. Pero tampoco urbanizar más suelo es garantía de ello, realmente. Quedan mecanismos de “intervención pública” en la planificación y oferta de esos usos, lo que requeriría probablemente cambios legislativos, de carácter extraordinario, que penalizaran la retención de espacio edificado sin usar – con carácter especulativo -, y promovieran la puesta en el mercado del mismo.

[1] Extracto de la intervención del Sr. Birol en el foro del “Council of Foreign Relations”, en diciembre de 2008, que se puede seguir en: http://www.theoildrum.com/node/4952. El Director de la Agencia afirma que es posible conseguir compensar ese declive petrolero con importantes inversiones (afirma que el petróleo debe de subir de precio para ello), aunque se han expresado diferentes dudas sobre qué enclaves geológicos tendrían suficientes reservas, para emular al gigante Saudí, con yacimientos supergigantes descubiertos hace más de cuatro décadas. En todo caso, se admite el “fin del petróleo fácil y barato”, algo de enorme trascendencia en el devenir económico internacional.
[2] Aquí, en inglés, el video de su intervención: http://www.youtube.com/watch?v=lDNMjV6sumQ&eurl=http://www.casttv.com/video/fmf9om/colin-campbell-predicts-credit-crunch-due-to-peak-oil-2005-video
[3] Gráfica tomada del artículo Jeff Rubin: Oil Prices Caused the Current Recession, de http://www.theoildrum.com/node/4727, Noviembre de 2008.

[4] Tomado del diario británico The Guardian, en http://www.guardian.co.uk/business/2008/dec/15/global-oil-supply-peak-2020-prediction .

[5] Gráfica tomada del artículo “The evolution of giant oil field production behaviour”, de Mikael Höök, Bengt Söderbergh, Kristofer Jakobsson y Kjell Aleklett, de la Universidad sueca de Uppsala. En: http://www.tsl.uu.se/uhdsg/publications/GOF_NRR.pdf

La otra razón de la crisis del gas


Uno de los usos esenciales del gas natural en el Planeta es el de posibilitar la calefacción que otrora garantizara el carbón y, más allá, la madera, mientras hubo bosques suficientes. El Gas Natural ha sido el último hidrocarburo en incorporarse al llamado “mix energético global” – básicamente tras la segunda guerra mundial -, y hoy es un elemento importante, además de para permitir la supervivencia en las latitudes del Norte, también en la garantía de suministro eléctrico y, sobre todo, de importantes sectores industriales, especialmente en los países más ricos del Mundo.

Las reservas conocidas de Gas Natural, que aún hoy se queman en parte en los yacimientos de petróleo por falta de infraestructuras para su aprovechamiento – “gas flaring” -, están más concentradas que en el caso del petróleo. Concretamente tres países: Irán, Qatar y Rusia albergan casi un sesenta por ciento de las mismas, destacando de lejos Rusia, con un tercio de los depósitos mundiales, pero también creciente consumidora de ese recurso.

Los mayores descubrimientos de Gas Natural de la historia tuvieron lugar en los años setenta del pasado siglo, una década después de los registrados para el petróleo, de tal manera que desde los años ochenta los hallazgos de nuevas reservas se han aproximado al creciente consumo anual. El geólogo Jean Lahèrrere, cofundador de la Asociación para el Estudio del cenit del petróleo y del gas, estima que, teniendo en cuenta la tendencia declinante del tamaño de las reservas descubiertas, y haciendo la advertencia de la mala calidad de los datos que ofrecen los diferentes países, podría existir un techo histórico de producción de gas natural en la década de 2020, para posteriormente, siguiendo el modelo de la curva de Hubbert, declinar. Sin embargo, conviene tener en cuenta que, por la experiencia acumulada, se considera que las tasas de decrecimiento de los yacimientos de gas natural son sustancialmente mayores que las existentes en los pozos de petróleo.

En el caso de la Europa Occidental, exceptuando el caso de Noruega – cuya producción aún podría ascender durante algunos años más – el resto de países tiene una producción declinante o estabilizada, dependiendo cada vez más del exterior, según Euan Mearns, analista de www.theoildrum.com. Especialmente significativo es el declive del Reino Unido, desde el año 2000, con tasas importantes de descenso, lo que hace a este país muy vulnerable para el futuro en ese aspecto.

Por su parte, Rusia bombea hoy la mitad del Gas de tres yacimientos gigantes, descubiertos hace cuarenta años, y ya en declive, orientándose claramente sus esfuerzos actuales en el desarrollo de costosos proyectos en zonas del este siberiano, como nos recuerda el investigador Bengt Söderbergh, de la Universidad de Uppsala, pugnando crecientemente por mantener una producción que cada vez más se surtirá de recursos menos accesibles.

La Agencia Internacional de la Energía ya advirtió en su último informe especializado en el mercado mundial del gas – Natural Gas Market Review de 2007 – que en el tránsito de la primera a la segunda década del siglo XXI, el Mundo podría sufrir escasez de gas, no tanto por insuficiencia definitiva de reservas, como porque la oferta desarrollada tendría dificultades para satisfacer la demanda rampante, simbolizada ésta en la frenética y conflictiva construcción de gaseoductos y terminales regasificadoras, sobre todo en los países de mayor renta, entre ellos España, que ostenta, según el geólogo Mariano Marzo, el record internacional de incremento del consumo de Gas Natural, haciéndose crecientemente dependiente del Gas Natural norteafricano con perspectivas de crecimiento de producción hasta mediados de la próxima década, según los parámetros actuales y los yacimientos descubiertos.

Es necesario tomar en cuenta los análisis de estos expertos como elemento de interpretación, entre otros, que nos permita entender los crecientes conflictos por este recurso, como el larvado existente en el trazado de gaseoductos, la pugna con Irán – gran detentador además, de reservas de crudo –, la preliminar creación de la “OPEP del gas”, o los cortes de suministro de Rusia a Europa, que nos recuerda el uso primordial que tendrá el gas natural en el futuro: intentar aplacar los fríos inviernos de los países del Norte, que son, por otra parte, quienes más estarán dispuestos a pagar por su precio, habida cuenta que su ausencia cuestiona la supervivencia en esas zonas del Mundo.

martes, noviembre 18, 2008

Empleo, trabajo y energía: a propósito de ASPO VII[1]


Texto completo (con ilustraciones), en PDF, aquí.
1.- Energía, eje de los modelos de economía y empleo.

El empleo depende del volumen de energía empleado, la intensidad en su uso y, en general, de la capacidad de cada sociedad de suministrarse de combustible y recursos que le permitan mantener una determinada complejidad económica. La “cuestión energética” es, pues, básica para analizar las perspectivas económicas y de empleo de un entorno, más aún en una era de importantes oscilaciones de los precios del petróleo – principal recurso energético de nuestra sociedad - y advertencias crecientes sobre la inseguridad y escasez futura de su suministro.

La interrelación entre empleo y energía es obvia: siendo la energía la “capacidad de hacer trabajo”, genera su abundancia la posibilidad de multiplicar las actividades que son susceptibles de intercambio productivo y de generar empleo. Como se puede ver, existe – el el ámbito temporal y espacial – una relación evidente entre actividad económica y empleo, y entre estos factores y el uso de energía.

Hasta ahora, y en los últimos años, las preocupaciones sobre las relaciones entre esos ámbitos se habían circunscrito en el paradigma dominante a la búsqueda de las formas para – consumiendo energía de forma creciente – lograr un “mix” de menor impacto ambiental, especialmente en términos de emisiones de gases de efecto invernadero y otros de incidencia más local.

Sin embargo, el importante incremento de los precios de los combustibles fósiles – que componen aproximadamente el 80% de los recursos energéticos globales[2] - en el periodo 2005-2008, ha puesto de evidencia que, más allá de las imprescindibles consideraciones ambientales, la accesibilidad a cantidades crecientes de suministro energético está siendo puesta en cuestión, por varios factores, entre los que, crecientemente, se vislumbra una dificultad para incrementar de forma suficiente para atender la creciente demanda de extracción de petróleo a nivel mundial, especialmente del petróleo convencional a bajo precio, así como la falta de un recurso energético que, hoy por hoy, pueda sustituir la versatilidad de aquél, en caso de disminución de su suministro.

Parece cada vez más claro que el “factor energético” (y, en general, la subida de precio de las materias primas) ha sido un factor clave para que la economía global entre en una situación de recesión. Como veremos en este análisis, la “disociación” entre economía y energía es imposible, y nuestras economías precisan de “energía barata” para funcionar de la manera convencional que hoy conocemos.

Precisamente en este contexto, conviene estar atento a las predicciones que algunos autores realizan sobre los suministros globales de combustibles fósiles, especialmente petróleo. En este punto, la Asociación para el estudio del cenit del petróleo y el gas (ASPO, en sus siglas en inglés) se ha erigido como una autoridad al analizar el estado de las reservas mundiales de crudo, partiendo de la perspectiva del gran geofísico M.K.Hubbert, que en los años 50 del Siglo XX predijera – con acierto – el cenit y declive de la extracción de petróleo en los EE.UU. Usando su modelo para todo el Mundo – la conocida curva de Hubbert –, los geólogos de ASPO – en su mayoría, con décadas de experiencia en exploración petrolera en diversas zonas geográficas y empresas del sector – advierten, también desde hace más de una década, de la inminencia del “fin del petróleo barato”, basándose en factores de declive natural, al no descubrirse tantas reservas nuevas de crudo como las que se están extrayendo anualmente, y estar el Mundo virtualmente explorado.

Este análisis pretende motivar la reflexión sobre la interrelación entre empleo, trabajo y energía, en el ámbito de la crisis energética y económica, a partir de los documentos de la VII Conferencia de ASPO, celebrada en octubre de 2008, en Barcelona[3], al ser este encuentro un recopilatorio importante de información actualizada en torno a la situación energética global.

2. El mix energético actual: una civilización basada en los combustibles fósiles.

El 80% del consumo energético de nuestra sociedad proviene de los combustibles fósiles. Además, como sabemos, la práctica totalidad del transporte mundial requiere de los derivados del petróleo, que soporta alrededor del 35% del consumo energético global. Sin duda alguna, la “economía y el empleo de la globalización” es más dependiente del crudo para su funcionamiento que otras sociedades con menor necesidad del transporte. La ficción de que las sociedades “del conocimiento” iban adentrándose en una progresiva “desconexión de las necesidades materiales” (nada menos que en una “desmaterialización”) se ha dado de bruces con la realidad que advierte de los costes de la movilidad, de origen no renovable. De hecho, entre el 50 y el 75% del petróleo que hoy se consume se destina a la movilidad, aspecto clave de la economía actual (de tal manera que hay zonas de importante actividad económica y de creación de empleo, como las zonas turísticas, que tienen un vínculo extremo con la disponibilidad de combustible barato).

Además, del petróleo nace la esencial industria petroquímica, el 99% de los lubricantes de los motores del Mundo; es esencial para la producción de comida, miles de productos, etc[4].

Un mix energético con necesidades “aceleradas” de combustible:

Conviene recordar que ese “mix energético”, en el que siempre han mantenido – en el último siglo y medio – su preeminencia los hidrocarburos, ha ido ampliando el volumen empleado de los mismos, de forma casi constante, exceptuando los periodos de crisis geopolítica o económica. Esto es, nuestro modelo económico (y financiero) está sustentado sobre “crecientes” cantidades de combustibles fósiles. Ese crecimiento adquiere la forma de una función exponencial y, por lo tanto, acelerada en el tiempo, por lo que cada vez más se requerirá de mayores cantidades de suministro energético para mantener el modelo. Esta característica es, hoy por hoy, consustancial a nuestra configuración socioeconómica. De hecho, cuando se estanca el “consumo creciente” de combustibles, se entra en periodo de crisis o recesión, provocando – de forma casi unánime – demandas de recuperación de la senda del crecimiento.

El problema de esta demanda creciente es el de los límites de extracción, límites a los que se llega de forma acelerada, debido al crecimiento exponencial, como ocurre con cualquier recurso finito.

El incremento de la capacidad de hacer trabajo

La consecuencia del incremento constante del uso de combustibles fósiles para el mantenimiento de nuestra economía ha sido el incremento constante de la “capacidad de hacer trabajo”. Los combustibles fósiles son enormes reservas de “energía solar acumulada”, con gran poder calorífico en su combustión. Se encuentra el petróleo y el carbón, así como el gas natural, en el entorno de los recursos energéticos con mayor “retorno energético” por unidad invertida en su obtención y procesamiento, tal y como han estudiado diversos especialistas en recursos[5].

Visto en perspectiva, existe un salto abismal – en términos de consumo energético - desde que nuestra actual civilización emprendiera la extracción creciente de combustibles fósiles.

3. La extracción de un recurso no renovable: hacia el agotamiento, pasando por el cenit.

Colin Campbell, el geólogo presidente de honor de ASPO, ha expuesto en multitud de ocasiones que no es tan importante la fecha exacta de un cenit del petróleo (techo de extracción), como la posterior tendencia al declive (el otro lado de la curva de campana). Es inevitable que exista un declive del petróleo, como ya se ha dado en decenas de países del Mundo.

Como nos recuerda el Chris Skrebowski, editor de Petroleum Review, que estima un techo de producción mundial de petróleo en torno al año 2011, ya actualmente alrededor del 35% del petróleo consumido proviene de países con declive en la producción; los países de la OCDE han registrado un cenit en el año 1997; en su conjunto, los países no pertenecientes a la OPEP o a la Ex URSS, registraron también el cenit en el año 2002; la región de Norte América (EE.UU., Canadá y México) llegaron a ese techo conjunto en el año 1997; el gran yacimiento del Mar del Norte ( compartido por el Reino Unido, Dinamarca y Noruega) ya llegó al cenit en el año 2000, y ha declinado en más de un 25%. En total, unos 28 países productores con cantidades significativas de extracción han pasado ese momento, y se encuentran en declive[6].

Es preciso destacar que la tendencia de decrecimiento en los descubrimientos de petróleo ha sido constante en las últimas cinco décadas (desde el comienzo de los años 60), precisamente en la era del desarrollo de las más sofisticadas tecnologías y proyectos de exploración y extracción de la Historia del crudo. Como dice Skrebowski, “los mayores yacimientos – de los que se extrae la mitad del crudo mundial, y contienen dos tercios de las reservas – se encuentran avejentados y cansados”: tienen una edad media de 42 años, 50 de los 120 mayores ya están en declive seguro; el 70% de la extracción proviene de yacimientos con más de 30 años de edad; y ha habido muy pocos descubrimientos recientes con volúmenes significativos de crudo por extraer. Este estudioso de las reservas de petróleo se apoya en el estudio de los proyectos de extracción de crudo que se están poniendo en marcha en estos años – entre el “descubrimiento” y la extracción transcurren al menos 6 ó 7 años - para afirmar que la producción mundial se estanca en torno al año 2010, para comenzar a descender alrededor del año 2011-2012, discrepando en tan sólo dos o tres años con respecto a las predicciones de ASPO.

Frente a este análisis, la Agencia Internacional de la Energía, progresivamente, se ha ido acercando a un escenario de mayor contención del crecimiento de la extracción, aunque considera que, con las inversiones necesarias, se puede incrementar aún hasta los 105 millones de barriles en el año 2030 la extracción (hasta hace unos años hablaba de 121 millones en esa fecha). Cabe destacar el importante descenso en las predicciones de subida de la producción, con respecto a ediciones anteriores de sus Informes anuales[7].

4. Los límites en la disponibilidad de energía (flujos) y materiales.


Al ser recursos no renovables, la tendencia creciente de extracción implica una mayor escasez posterior de disponibilidad del mismo. De hecho, ocurre que cuando de un yacimiento se quiere extraer el crudo “más rápido”, se llega antes a su cenit de extracción, y posteriormente las tasas de declive son mayores.

Por otro lado, en el proceso de extracción y comercialización del petróleo juegan otros factores de forma importante, singularmente el comportamiento de los países exportadores. El llamado “Land Export Model”, presentado por el geólogo Jeffrey Brown[8], estudia cómo los mayores países productores de petróleo disminuyen sus exportaciones con el tiempo, una vez alcanzan cierto nivel crítico, en el que el incremento del consumo interior unido al declive natural de sus yacimientos invierte la tendencia creciente de exportación. Según algunos autores[9], esta tendencia de exportaciones se consolidará con los años, de tal manera que será un factor de enorme importancia para el futuro, en el consumo por parte de los países importadores.

Las especiales características del petróleo – versatilidad, seguridad, densidad energética, etc – plantean la necesidad de analizar si con menor disposición de éste – por motivos geológicos, de “nacionalismo petrolero”, etc. - sería posible mantener el crecimiento convencional.

Como decimos, para evaluar realmente el valor del recurso energético se deben analizar sus prestaciones y contenido energético (véase la anterior referencia a los cálculos de Charles A. Hall). El grado de dependencia del crudo es enorme para el conjunto de procesos económicos e industriales, inclusive para la obtención de los restantes recursos energéticos (canalización del gas, transporte del carbón, procesos industriales de todos las “fuentes” de energía, etc.). Especialmente en el transporte, como se ha dicho, habrá un factor clave que limitará, en términos de flujos absolutos, la disponibilidad de energía, sobre todo para aquellas zonas más dependientes.

5. Con las alternativas, ¿es posible seguir creciendo? Nuclear, biocombustibles, energía solar y eólica.

Se plantea la necesidad de procurar “alternativas” para permitir mantener el crecimiento. Evidentemente, es obligada una referencia a esa necesidad del “crecimiento”. Desde hace varias décadas, estudios de diferente índole vienen advirtiendo de la existencia de “límites” para esa dinámica de aceleración en el consumo de los recursos[10]. De hecho, actualizaciones de esas consideraciones concluyen que existe “translimitación”, esto es, se habría sobrepasado la capacidad de carga planetaria, por lo que sería inevitable un ajuste a la baja del consumo global de recursos[11].

Sin embargo, más allá de estas advertencias, parece existir una práctica unanimidad sobre las bondades del crecimiento, inclusive para “resolver” los problemas que el mismo crecimiento genera: agotamiento de recursos, etc.

Pero “crecer” requiere, como hemos dicho, cantidades “cada vez mayores” (de forma acelerada) de cada recurso. ¿Es posible abastecer ese deseo con los recursos actuales, habida cuenta del futuro declive del petróleo?

Gas Natural: el crecimiento imposible

ASPO considera que el Gas natural no va a compensar, en términos absolutos, el declive del petróleo, aunque aún el gas natural pueda seguir una senda teórica de extensión de su producción. El geólogo Mariano Marzo[12] ha advertido que existen importantes problemas, más que en el ámbito geológico (aunque las reservas están enormemente concentradas, más aún que en el caso del petróleo), en el terreno de la licuefacción y regasificación posterior. Considera Marzo que la expansión de las infraestructuras de licuefacción no es suficiente para la cantidad de regasificadoras que se están programando, lo que hace previsible la escasez en el abastecimiento final (también en este sentido se ha pronunciado la propia Agencia Internacional de la Energía). Igualmente, se piensa que hay indicadores de retraso en los proyectos de la industria debido a escasez de trabajadores experimentados y costes altos de materiales, etc. siendo normales los retrasos en la ejecución de proyectos de regasificación, y habitual las reprogramaciones a la baja de los proyectos de expansión de la capacidad de exportación del Gas Natural.

Nuclear, la “ilusión fallida”.

La industria nuclear – como otras - es muy dependiente de la economía financiera del petróleo. De tal manera que, como afirma Marcel Coderch[13], el principal problema que tuvo la industria nuclear en su prometida expansión fueron las crisis económicas de los años 70, que frenaron en seco la expansión de la contratación de nuevos reactores, inclusive antes que los incidentes relacionados con la seguridad de las mismas. Esas cancelaciones masivas de construcciones de nuevas centrales tuvieron que ver con crisis económico-financieras motivadas, a su vez, por una crisis energética de disminución del suministro de petróleo. Paradójicamente, cuando se pretende relanzar la industria nuclear, se da el mismo escenario de crisis financiera y recesión global, aunque agravado por el carácter estructural de esa falta de crecimiento – y futuro declive – de la extracción petrolera, que está condicionando fuertemente las posibilidades de expansión económica. Como explica Coderch, esa expansión es requisito para la concesión de créditos que financien la carestía enorme – y el retorno negativo inicial – de una central nuclear. Además de otros argumentos para cuestionar la industria nuclear (residuos, seguros, riesgos, recursos minerales, etc.), parece que la industria nuclear, por sí sóla, sin el importante apoyo público – en forma de subvenciones, límites a la responsabilidad civil por incidentes, gestión de los residuos asumida por el Estado, etc – no tendrá posibilidad de salir adelante.

Biocombustibles: los límites de la fotosíntesis[14].

Numerosos estudiosos de los ciclos energéticos han puesto en cuestión, desde hace décadas, la viabilidad de los biocombustibles como recurso energético, habida cuenta su bajísima tasa de retorno energético, o incluso tasa negativa. Como se ha expuesto en suficientes ocasiones, además, la cuestión de la escala es importante, porque una extensión del fenómeno de los agrocarburantes encontraría límites en la disputa con los cultivos para la alimentación humana, la disponibilidad de agua, etc. De hecho, como recuerda Giampietro, ya la especie humana se ha apropiado de la Productividad primaria neta mundial en alrededor de un 50%, lo que indica a las claras la existencia de techos inclusive de espacio para pretender procesos de sustitución del enorme potencial calorífico que ofrecen las reservas de combustibles fósiles.

El futuro solar.

El futuro será, probablemente, más dependiente de la energía solar y eólica, ante los límites expuestos en relación con los restantes recursos energéticos[15]. La opción parece, pues, clara, aunque se presenta el debate en torno a la capacidad estos recursos de mantener el crecimiento, o de alcanzar a cubrir el descenso de disponibilidad de petróleo. El encuentro de ASPO VII sirvió para dejar entrever varias de las opiniones al respecto. Un primer obstáculo con el que se encuentra el “futuro solar” es el de la que el Mundo actual es muy dependiente del transporte, y parece lejos el momento en que los ingenios “renovables” puedan aportar cifras significativas de generación para suministrar los altos índices de movilidad mundial. El segundo obstáculo y reto importante es el de la intermitencia del suministro de estas fuentes, lo que obliga a un desarrollo de “acumuladores” de energía, en forma de baterías domésticas, elevación de agua para su posterior bombeo[16], el desarrollo de una amplia red de suministro, etc. Por último, se debe tener en cuenta la dependencia del desarrollo actual de la energía solar y eólica del entramado industrial y financiero sustentado por los combustibles fósiles, lo que supone un tercer reto para este sector. Las crisis financieras fruto de la paralización del crecimiento reducen las expectativas de crédito y ayudas a otros sectores, así como la apertura de nuevos mercados. Más allá de que sea visible la transición energética hacia fuentes más renovables, éstas deberán superar numerosos obstáculos y, sobre todo, parece complejo que puedan sustituir los diferentes usos energéticos del petróleo para la movilidad, como se ha dicho. Es obligada, en este sentido, la referencia de Pedro Prieto[17] sobre la actual capacidad de ambos recursos, en el “mix eléctrico” (que no energético) global. Según los datos que aporta, el parque mundial eólico instalado en el año 2007 (20 GW), producirá 23 veces menos que únicamente el incremento del consumo eléctrico durante el mismo periodo. Por su parte, en relación con la energía solar, el parque solar mundial instalado en el año 2007 (de 8 a 10 GW) generaron 12.6 TWh, lo que es 72 veces menos que el incremento (no el total) del consumo eléctrico entre los años 2006 y 2007, y un 0.006% del consumo eléctrico mundial en el año 2007. Frente a la contundencia de estos datos de partida, se ofrecen perspectivas de cálculo de los crecimientos necesarios, en todo caso gigantescos (y crecientes, si se quisiera seguir creciendo, inclusive con límites físicos de espacio, disponibilidad de materiales y agua, etc.), para promover un mix energético más renovable[18]

6. Las consecuencias económicas financieras de la crisis energética. Hacia la crisis permanente del modelo de crecimiento.

La economía financiera y la globalización tienen en los combustibles fósiles su base más importante. La adicción a las crecientes dosis de energía barata ha permitido la expansión de los mercados, a través de un transporte con costes monetarios insignificantes, y esta globalización ha extendido igualmente los intercambios de dinero y “confianza en el crecimiento”. Normalmente se disocia el funcionamiento de la economía financiera – las burbujas monetarias, inmobiliarias, etc. – de la economía real, pero ese empeño finalmente es imposible, más aún con límites energéticos claros. Parte de esa confusión se da cuando se pretende “resolver” la cuestión energética con mayores inversiones, una vez conocemos que existen límites físicos de expansión, y que mayores presupuestos en exploración o perforación, en el ámbito petrolero, no equivalen a mayores volúmenes de extracción.

Como explica Colin Campbell[19], “los bancos han estado prestando más dinero del que tenía en los depósitos, asumiendo que “la expansión del mañana iba a abonar la deuda que se contrajera hoy”, una “dudosa práctica que funcionaba mientras que la economía – basada en el petróleo – mantuvo su crecimiento”. Según Campbell, tras el cenit del petróleo a la era de la expansión le sobreviene una era de “contracción”, lo que hace la deuda difícil de devolver; un momento que, para el geólogo, ya habría llegado, un momento, además, de emergencia de los “nacionalismos” protectores de los recursos que se saben escasos en el futuro. Añade que parece inevitable la vuelta a “mercados regionales” más que globalizados, en un entorno donde el reto del transporte – totalmente dependiente del petróleo – será el mayor que afrontarán las economías.

Jean Lahèrrere, geólogo fundador de ASPO ha estimado[20] que, dependiendo de cómo de profunda sea la actual crisis económica, así podríamos inclusive vivir un “rebote (transitorio) en la producción de petróleo” que seguiría al descenso actual, motivado por el acusado descenso de la demanda. Entraríamos así en un periodo de alta volatilidad, de “techo ondulante” en la producción y variabilidad en el precio del petróleo, condicionado por los problemas financieros.

En todo caso, parece que, dada la dimensión del problema – estamos hablando del principal recurso de la civilización actual – es más que lógico pensar en límites al crecimiento o expansión acelerada del uso de recursos y de la economía en general, lo que obligaría a repensar muchas de las proyecciones que habitualmente se hacen en torno al modelo económico convencional.

7. Decrecimiento, trabajo y empleo.

En la economía convencional, decrecer implica la destrucción del empleo. Es más, se ha hecho habitual considerar que la única garantía para mantener el empleo es el crecimiento económico, que se reivindica desde la práctica totalidad de los agentes económicos y sociales.

Progresivamente, la creciente “capacidad de hacer trabajo” (disponibilidad de energía), parece limitada, así como los flujos crecientes, al menos en los ritmos de consumo que exige la globalización. Diferentes tendencias – economía de servicios, maquinización, etc. – han hecho del mundo del trabajo un espacio especialmente vulnerable con respecto a los mercados y los suministros lejanos y crecientes, lo que otorga una creciente vulnerabilidad al empleo y a numerosos sectores económicos.

Igualmente, no parece que únicamente “reformas” del actual mix energético sean suficientes para garantizar el crecimiento que se desea, por lo que el carácter estructural de la pérdida de actividad económica y empleo se hace presente, y no únicamente en relación con la actual crisis financiera.

Urge contemplar el fenómeno del declive del petróleo como un reto de enormes dimensiones para el empleo, probablemente el mayor desde las grandes crisis económicas, especialmente la depresión del 29. Por un lado, la dinámica que pretende mantener el crecimiento – para mantener el empleo – acelera el consumo de recursos no renovables, lo que a su vez acelera la llegada a peores escenarios que afrontar para mantener ese mismo empleo (declive más acusado del crudo, por ejemplo); por otro lado, renunciar al crecimiento supone, hoy por hoy, garantizar importantes pérdidas de empleo. Por último, esa urgencia que se reclama viene dada por la dimensión del empeño de “reestructuración” que habría que emprender, harto difícil sin un cuestionamiento – inclusive cultural – de los axiomas del modelo económico de crecimiento exponencial, probablemente el reto más importante para los trabajadores/as en esta nueva etapa.

[1] Informe a partir de la asistencia, en condición de miembro de CC.OO., a la VII Conferencia Internacional de la Asociación para el estudio del cenit del petróleo y del gas, celebrada en Barcelona, el 20 y 21 de octubre de 2008, en http://www.aspo-spain.org/aspo7/home.php?idioma=es
[2] World Energy Outlook 2008, Agencia Internacional de la Energía, en http://www.iea.org/weo/key_graphs_08/WEO_2008_Key_Graphs.pdf
[3] Descripción del evento y de la documentación presentada (y usada en este trabajo), aquí: http://www.aspo-spain.org/aspo7/home.php
[4] Datos tomados de SKREBOWSKI, Chris; The countdown to peak oil, octubre de 2008, Barcelona, ASPO VII, en http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentations/Skrebowski-PeakOil-ASPO7.pdf
[5] El profesor Charles A. Hall ha desgranado la relación entre capacidad de trabajo y “calidad” calorífica de los recursos energéticos (documento citado).
[6] Información tomada de SKREBOWSKI, Chris; The countdown to peak oil, octubre de 2008, Barcelona, ASPO VII, en http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentations/Skrebowski-PeakOil-ASPO7.pdf
[7] International Energy Agency; World Energy Outlook, 2008, en http://www.worldenergyoutlook.org/ Por su parte, Mat Simmons, experto en recursos energéticos, ha analizado, entre otros, el citado Informe, poniendo en cuestión las fuentes utilizadas por la Agencia, sobre todo para valorar la incorporación de nuevos desarrollos petroleros y la mejora de los existentes, en buena parte con varias décadas de existencia y, por tanto, en estado de madurez o declive inminente. En http://www.energybulletin.net/node/47234
[8] En Europa, el portugués Louis de Sousa ha realizado un estudio de este fenómeno, tal y como adelantó en ASPO VII.
[9] En http://netoilexports.blogspot.com/ se observa cómo los principales 20 exportadores de petróleo del Mundo mantienen una meseta conjunta de exportación, con cierta tendencia declinante.
[10] La abundante energía facilita el acceso a los restantes recursos (inclusive los “renovables”), y acelera su agotamiento. Uno de los casos más claros es el de los recursos pesqueros. Como se advierte desde la comunidad científica, más del 70% de las pesquerías mundiales están sobre explotadas, y el restante 30% se encuentran al límite de la “sostenibilidad”. En 1950 la sobreexplotación únicamente alcanzaba al 15% de las pesquerías. La disponibilidad de energía para las grandes flotas pesqueras industriales ha permitido este proceso que amenaza a numerosas especies de interés comercial. En New York Times, A Seafood Snob Ponders the Future of Fish, Lunes, 17 de noviembre de 2008, en http://www.nytimes.com/2008/11/16/weekinreview/16bittman.html?pagewanted=1&_r=1
[11] La referencia más habitual para el análisis de ese fenómeno es la de Los límites del crecimiento, libro de los años 70, actualizado dos décadas después, con el significativo título de Más allá de los límites. Ambos libros, así como su nueva edición 30 años después, son obra de Donella Meadows, Dennis Meadows y Jorgen Randers
[12] MARZO, Mariano; Gas supply security in Spain, octubre de 2008, Barcelona, en http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentations/Marzo-GasSuply-ASPO7.pdf
[13] CODERCH, Marcel; The nuclear illusion; Barcelona, octubre de 2008, ASPO VII, en http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentations/Coderch-Nuclear-ASPO7.pdf
[14] Información tomada de GIAMPIETRO, Mario, Research Professor, Institute of Environmental Science and Technology, Universitat Autónoma de Barcelona; A reality check on the feasibility and desirability of biofuels as an alternative to fossil energy fuels, octubre de 2008, Barcelona, en ASPO VII, en http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentations/Giampietro-Biofuels-ASPO7.pdf
[15] No se abordó la situación de la energía hidroeléctrica (básicamente limitada por la explotación efectiva de casi todas las cuencas aprovechables a nivel mundial, en palabras de Pedro Prieto), ni del carbón, opción más perjudicial para el futuro – junto a la energía nuclear – por la alta cantidad de emisiones generadas en su combustión. Por otro lado, su conversión a “líquido” para la movilidad es un proceso caro, que la misma Agencia Internacional de la Energía sitúa en el futuro en una cantidad insignificante de la producción mundial.
[16] Como en el ejemplo del proyecto de la Isla de El Hierro, con una central hidroeólica, en PIERNAVIEJA IZQUIERDO, Gonzalo, Director de I+D, del Instituto Tecnológico de Canarias, Wind/Pumped-Hydro Power Station for El Hierro Island. Goal: 100% Renewable Energies, Octubre de 2008, Barcelona, en .http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentations/Piernavieja-Hierro-ASPO7.pdf
[17] PRIETO, Pedro; Solar + Wind in Spain/ World. Closing the growing gap?, Octubre de 2008, ASPO VII, Barcelona, en http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentations/Prieto-SolarWind-ASPO7.pdf

[18] ASPO VII recogió numerosas presentaciones sobre cálculos de expansión de la industria solar y eólica en diferentes lugares, especialmente España y Europa. Ver en http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentaciones.html
[19] CAMPBELL, Colin, Honorary President of ASPO; Peak oil: a turning point for Mankind, Octubre de 2008, Barcelona, APSO VII, en http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentations/Campbell-Mankind-ASPO7.pdf
[20] Jean Laherrere & Jean-Luc Wingert , respectivamente geólogo fundador de ASPO & Consultor y autor de "La vie apres le pétrole". Presentación: “Forecast of liquids production assuming strong economic constraints”. En http://www.aspo-spain.org/aspo7/presentations/Laherrere_Wingert-Liquids-ASPO7.pdf